Por lo general, los préstamos convencionales ofrecen mejores tasas de interés, plazos y/o costos más bajos que otros tipos de préstamos. Sin embargo, normalmente requieren que el prestatario tenga un crédito de bueno a excelente, obligaciones de deuda mensuales razonables, un pago inicial (enganche) de entre el 5 % y el 20 %, y un ingreso mensual estable.


